“Queridos hijos, hoy, con mi Hijo en brazos, quiero invitarlos a todos a orar al Niño Jesús por la sanación de su corazón. Hijos, a menudo reina en sus corazones el pecado que destruye su vida, y no pueden sentir la presencia de Dios. Por eso, hoy, en este día de gracia en que la gracia se difunde por todo el mundo, entreguen su vida y su corazón al Señor para que Él los sane con Su gracia. Sólo con un corazón puro podrán experimentar el renacer de Jesús en ustedes, y la luz de Su nacimiento iluminará su vida. Los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”.

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