«Queridos hijos, hoy los invito a ese amor que es leal y agradable a Dios. Hijos míos, el amor lo acepta todo, aun lo que es duro y amargo, por amor a Jesús, que es Amor. Por eso, queridos hijos, oren a Dios para que Él venga en su ayuda, pero no según sus deseos sino según Su Amor. Entréguense a Dios para que Él pueda sanarlos, consolarlos y perdonarlos por todo aquello que en ustedes es un impedimento en el camino del amor. Dios le puede dar forma a su vida y así crecerán en el amor. ¡Glorifiquen a Dios, hijitos, con el Himno al Amor! (1 Cor 13); para que el amor de Dios pueda crecer en ustedes día tras día hasta alcanzar la plenitud. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»