«Queridos hijos, hoy mi oración es para todos los que buscan la gracia de la conversión. Llaman a la puerta de mi Corazón, pero sin esperanza, ni oración, en el pecado, y sin el sacramento de la Reconciliación con Dios. Abandonen el pecado y decídanse, hijos míos, por la santidad. Solo así puedo ayudarlos y escuchar sus oraciones e interceder ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»