Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2000

«Queridos hijos, hoy, cuando Dios me ha concedido estar con ustedes con el Niño Jesús en brazos, me regocijo con ustedes y doy gracias a Dios por todo lo que ha hecho en este Año Jubilar. Especialmente, doy gracias a Dios por todas las vocaciones de los que han dicho “sí” a Dios en plenitud. A todos los bendigo con mi bendición y la bendición de Jesús recién nacido. Oro por todos ustedes para que nazca la alegría en sus corazones y para que también ustedes lleven la alegría que hoy yo tengo. En este Niño les traigo al Salvador de sus corazones y a Aquél que los invita a la santidad de la vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de noviembre de 2000

«Queridos hijos, hoy, cuando el Cielo está de manera especial cerca de ustedes, los invito a la oración, para que a través de la oración pongan a Dios en el primer lugar. Hijitos, hoy estoy cerca de ustedes y bendigo a cada uno con mi bendición maternal, para que tengan fuerza y amor para todas las personas que encuentran en su vida terrena y para que puedan darles el amor de Dios. Me regocijo con ustedes y deseo decirles que su hermano Slavko ha nacido al Cielo y que intercede por ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2000

«Queridos hijos, hoy deseo abrirles mi Corazón materno e invitarlos a todos a orar por mis intenciones. Deseo renovar con ustedes la oración e invitarlos al ayuno, que deseo ofrecer a mi Hijo Jesús por la venida de un tiempo nuevo, un tiempo de primavera. En este Año Jubilar muchos corazones se han abierto a mí y la Iglesia se está renovando en el Espíritu. Me regocijo con ustedes y doy gracias a Dios por este don y los invito, hijitos, a que oren, oren, oren hasta que la oración se vuelva alegría para ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2000

«Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a la oración. Que la oración se vuelva alegría para ustedes. Renueven la oración en sus familias y formen grupos de oración, así experimentarán el gozo en la oración y comunión. Todos los que oran y son miembros de grupos de oración, están abiertos a la voluntad de Dios en el corazón y con alegría dan testimonio del amor de Dios. Estoy con ustedes, los llevo a todos en mi Corazón y los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2000

«Queridos hijos, deseo compartir con ustedes mi alegría. En mi Corazón Inmaculado siento que son muchos los que se han acercado a mí y, que de manera especial, cuando oran y se convierten, llevan en sus corazones la victoria de mi Corazón Inmaculado. Deseo agradecerles y estimularlos a trabajar más por Dios y por su Reino, con el amor y la fuerza del Espíritu Santo. Estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2000

«Queridos hijos, deseo compartir con ustedes mi alegría. En mi Corazón Inmaculado siento que son muchos los que se han acercado a mí y, que de manera especial, cuando oran y se convierten, llevan en sus corazones la victoria de mi Corazón Inmaculado. Deseo agradecerles y estimularlos a trabajar más por Dios y por su Reino, con el amor y la fuerza del Espíritu Santo. Estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2000

«Queridos hijos, no olviden que están aquí en la Tierra en camino hacia la eternidad, y que su morada está en el Cielo. Por eso, hijitos, estén abiertos al amor de Dios y renuncien al egoísmo y al pecado. Que su alegría esté solo en descubrir a Dios en la oración diaria. Por lo tanto, aprovechen este tiempo y oren, oren, oren. Dios está cerca de ustedes en la oración y por medio de la oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de junio de 2000. 19no Aniversario

«Queridos hijos, hoy os invito a la oración. Quien ora no teme el futuro. Hijos queridos, no lo olvidéis: estoy con vosotros y os amo a todos. Gracias por haber respondido a mi llamada.»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2000

«Queridos hijos, me regocijo con ustedes y en este tiempo de gracia, los invito a una renovación espiritual. Oren, hijitos, para que en ustedes habite el Espíritu Santo en plenitud, de modo que con alegría, sean capaces de dar testimonio a todos los que están lejos de la fe. Hijitos, oren especialmente por los dones del Espíritu Santo, para que en el espíritu del amor estén ¾cada día y en cada situación¾ más cerca del hermano y superen con sabiduría y amor cada dificultad. Estoy con ustedes e intercedo por cada uno ante Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de abril de 2000

«Queridos hijos, también hoy los invito a la conversión. Ustedes se preocupan demasiado de las cosas materiales y poco de las espirituales. Abran su corazón y de nuevo vuelvan a trabajar más en la conversión personal. Decídanse a dedicar cada día un tiempo a Dios y a la oración, hasta que la oración se vuelva para ustedes un encuentro gozoso con Dios. Solamente así su vida tendrá sentido y contemplarán con alegría la vida eterna. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2000

«Queridos hijos, oren y aprovechen este tiempo porque es tiempo de gracia. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes: para que su corazón se abra a Dios y al amor de Dios. Hijitos, oren sin cesar, hasta que la oración se vuelva alegría para ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2000

«Queridos hijos, despierten del sueño de la incredulidad y del pecado, porque este es un tiempo de gracia que Dios les da. Utilicen este tiempo y pidan a Dios la gracia de la sanación de sus corazones: para que miren a Dios y a los hombres con el corazón. Oren particularmente por aquellos que no han conocido el amor de Dios y den testimonio con sus vidas para que también ellos puedan conocer a Dios y Su inconmensurable amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»