Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2001

«Queridos hijos, hoy los invito y los animo a la oración por la paz. Los invito especialmente hoy- cuando traigo en mis brazos a Jesús recién nacido–, a que se unan a Él por la oración y a que se vuelvan un signo para este mundo sin paz. Anímense los unos a los otros, hijitos, a la oración y al amor. Que su fe sea para los demás un estímulo para creer más y amar más. Los bendigo a todos y los invito a estar más cerca de mi Corazón y del Corazón del Niño Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de noviembre de 2001

«Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito de nuevo a la oración. Hijitos, oren y preparen sus corazones para la venida del Rey de la Paz, de modo que con su bendición Él dé la paz al mundo entero. Ha comenzado a reinar la inquietud en los corazones y el odio reina en el mundo. Por eso, ustedes que viven mis mensajes, sean luz y manos extendidas hacia este mundo sin fe, para que todos puedan conocer al Dios del amor. No lo olviden, hijitos, yo estoy con ustedes y los bendigo a todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2001

«Queridos hijos, también hoy los invito a orar con todo el corazón y a amarse los unos a los otros. Hijitos, ustedes han sido elegidos para testimoniar la paz y la alegría. Si no hay paz, oren y la recibirán. Por medio de ustedes y de su oración, hijitos, la paz comenzará a fluir en el mundo. Por eso, hijitos, oren, oren, oren, porque la oración obra milagros en el corazón de los hombres y en el mundo. Yo estoy con ustedes y doy gracias a Dios por cada uno de ustedes que ha acogido con seriedad la oración y la vive. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2001

«Queridos hijos, también hoy los invito a la oración, especialmente hoy cuando Satanás quiere la guerra y el odio, de nuevo yo los invito, hijitos: oren y ayunen para que Dios les dé la paz. Testimonien la paz a cada corazón y sean portadores de paz en este mundo sin paz. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Y no teman, porque quien ora no teme el mal y no tiene odio en su corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2001

«Queridos hijos, hoy los invito a todos a decidirse por la santidad. Que para ustedes, hijitos, la santidad esté siempre en el primer lugar: en sus pensamientos y en cada situación, en el trabajo y en las palabras. Así, poco a poco, la pondrán en práctica, y paso a paso, la oración y la decisión por la santidad entrarán en sus familias. Sean verdaderos con ustedes mismos y no se aten a las cosas materiales, sino a Dios. Y no olviden, hijitos, que su vida es pasajera como una flor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2001

«Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito a acercarse aún más a Dios a través de la oración personal. Aprovechen el tiempo de reposo y den a su alma y a sus ojos el reposo en Dios. Encuentren la paz en la naturaleza y descubrirán a Dios Creador, a Quien podrán agradecer por todas las criaturas; entonces encontrarán gozo en su corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de junio de 2001. 20mo Aniversario

«Queridos hijos, estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. Especialmente hoy, cuando Dios les da gracias abundantes, oren y busquen a Dios a través de mí. Dios les da grandes gracias, por eso hijitos, aprovechen este tiempo de gracia y acérquense a mi Corazón para que yo pueda llevarlos a mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2001

«Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito a la oración. Hijitos, trabajan mucho pero sin la bendición de Dios. Bendigan y busquen la sabiduría del Espíritu Santo para que los guíe en este tiempo: para que comprendan y vivan en la gracia de este tiempo. Conviértanse, hijitos, y arrodíllense en el silencio de su corazón. Pongan a Dios en el centro de su ser, para que en alegría puedan testimoniar las bellezas que Dios les da continuamente en su vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de abril de 2001

«Queridos hijos, también hoy los invito a la oración. Hijitos, la oración hace milagros. Cuando estén cansados y enfermos y no sepan cuál es el sentido de sus vidas, tomen el Rosario y oren; oren hasta que la oración se vuelva para ustedes un encuentro gozoso con su Salvador. Estoy con ustedes e intercedo y oro por ustedes, hijitos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2001

«Queridos hijos, también hoy los invito a abrirse a la oración. Hijitos, viven en un tiempo en el que Dios les concede grandes gracias, y ustedes no las saben aprovechar. Se preocupan de todo lo demás, menos del alma y de la vida espiritual. Despierten del sueño cansado de su alma y digan a Dios con todas sus fuerzas: “sí”. Decídanse por la conversión y la santidad. Estoy con ustedes, hijitos, y los invito a la perfección de su alma y de todo lo que hacen. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2001

«Queridos hijos, este es un tiempo de gracia. Por eso, oren, oren, oren hasta que comprendan el amor de Dios por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de enero de 2001

«Queridos hijos, hoy los invito a renovar la oración y el ayuno, incluso con mayor entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes. Hijitos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal. Les repito una vez más: solo con la oración y el ayuno incluso las guerras pueden ser detenidas, las guerras de vuestra incredulidad y del miedo por el futuro. Estoy con ustedes y les enseño, hijitos: en Dios está su paz y su esperanza. Por eso, acérquense a Dios y pónganlo en el primer lugar en su vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»