Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de abril de 2004

«Queridos hijos, también hoy los invito a vivir aún más intensamente mis mensajes en humildad y amor a fin de que el Espíritu Santo los llene de su gracia y de su fuerza. Solo así serán testigos de la paz y del perdón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2002

«Queridos hijos, este es tiempo de grandes gracias, pero también es tiempo de grandes pruebas para todos los que quieren seguir el camino de la paz. Por eso, hijitos, de nuevo los invito: oren, oren, oren, pero no con palabras sino con el corazón. Vivan mis mensajes y conviértanse. Sean conscientes del don que Dios me ha concedido al permitirme estar con ustedes, especialmente hoy cuando en mis brazos tengo al Niño Jesús, Rey de la Paz. Deseo darles la paz; ustedes llévenla en sus corazones y denla a los demás hasta que la paz de Dios reine en el mundo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de noviembre de 2002

«Queridos hijos, también hoy los invito a la conversión. Abran su corazón a Dios, hijitos, por medio de la Santa Confesión, y preparen sus almas para que el Niño Jesús pueda nacer de nuevo en sus corazones. Permítanle que los transforme y los conduzca por el camino de la paz y de la alegría. Hijitos, decídanse por la oración. Particularmente ahora, en este tiempo de gracia, que su corazón anhele la oración. Estoy cerca de ustedes e intercedo ante Dios por todos ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2002

«Queridos hijos, también hoy los invito a la oración. Hijitos, crean que con la oración sencilla se pueden hacer milagros. Por medio de la oración, ustedes abren sus corazones a Dios y Él obra milagros en sus vidas. Al observar los frutos, su corazón se llena de gozo y de gratitud hacia Dios por todo lo que Él hace en sus vidas y, a través de ustedes, por los demás. Oren y crean, hijitos, Dios les da gracias y ustedes no las ven. Oren y las verán. ¡Que el día esté lleno de oración y de agradecimiento por todo lo que Dios les da! ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

 

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2002

«Queridos hijos, también en este tiempo de inquietud los invito a la oración. Hijitos, oren por la paz para que en el mundo cada hombre sienta amor por la paz. Solo cuando el alma encuentra paz en Dios se siente plena, y el amor comienza a derramarse en el mundo. Hijitos, ustedes especialmente están llamados a vivir y a dar testimonio de la paz —paz en sus corazones y en las familias— y, a través de ustedes, la paz también se difundirá en el mundo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2002

«Queridos hijos, también hoy estoy con ustedes en oración para que Dios les dé una fe aún más fuerte. Hijitos, su fe es pequeña y, a pesar de ello, no son ni siquiera conscientes de hasta qué punto no están dispuestos a pedir de Dios el don de la fe. Por eso estoy con ustedes: para ayudarlos, hijitos, a comprender mis mensajes y a vivirlos. Oren, oren, oren y solo en la fe y por medio de la oración sus almas encontrarán la paz, y el mundo la alegría de estar con Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2002

«Queridos hijos, hoy me regocijo con su Santo Patrono y los invito a estar abiertos a la voluntad de Dios para que la fe crezca en ustedes y, a través de ustedes, en las personas que encuentren en su vida cotidiana. Hijitos, oren hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes. Pidan a sus Santos Protectores que los ayuden a crecer en el amor a Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de junio de 2002. 21er Aniversario

«Queridos hijos, hoy oro por ustedes y con ustedes para que el Espíritu Santo los ayude y les aumente la fe, de modo que acepten aún más los mensajes que les doy aquí, en este lugar santo. Hijitos, comprendan que este es un tiempo de gracia para cada uno de ustedes, y conmigo, hijitos, ustedes están seguros. Deseo conducirlos a todos por el camino de la santidad. Vivan mis mensajes y vivan cada palabra que les doy. ¡Que estas palabras sean preciosas para ustedes porque vienen del Cielo! ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2002

«Queridos hijos, hoy los invito a poner la oración en el primer lugar de su vida. Oren y que la oración, hijitos, sea gozo para ustedes. Estoy con ustedes e intercedo por todos; y ustedes, hijitos, sean portadores gozosos de mis mensajes. ¡Que su vida conmigo sea alegría! ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de abril de 2002

«Queridos hijos, alégrense conmigo en este tiempo de primavera, cuando toda la naturaleza se despierta y sus corazones anhelan el cambio. Ábranse, hijitos, y oren. No olviden que yo estoy con ustedes y deseo llevarlos a todos a mi Hijo: para que les dé el don del amor sincero hacia Dios y hacia todo lo que viene de Él. Ábranse a la oración y pidan a Dios la conversión de sus corazones. Todo lo demás Él lo ve y lo provee. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2002

«Queridos hijos, hoy los invito a unirse a Jesús en la oración. Ábranle su corazón y denle todo lo que hay dentro de él: las alegrías, las tristezas y las enfermedades. Que este sea para ustedes el tiempo de la gracia. Oren, hijitos, y que cada instante sea de Jesús. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2002

«Queridos hijos, en este tiempo de gracia los llamo para que lleguen a ser amigos de Jesús. Oren por la paz en sus corazones y trabajen en su conversión personal. Hijitos, solamente así podrán llegar a ser en el mundo testigos de la paz y del amor de Jesús. Ábranse a la oración para que la oración se convierta en ustedes en una necesidad. Conviértanse, hijitos, y trabajen para que muchas más almas conozcan a Jesús y Su amor. Yo estoy cerca de ustedes y los bendigo a todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»