Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2007

«Queridos hijos, oren conmigo al Espíritu Santo: para que los conduzca en la búsqueda de la voluntad de Dios en el camino de vuestra santidad. Y ustedes, que están lejos de la oración, conviértanse y busquen en el silencio de su corazón, la salvación de su alma y aliméntenla con la oración. Yo los bendigo a cada uno con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2006

«Queridos hijos, también hoy les traigo en brazos a Jesús recién nacido. Él, que es el Rey del Cielo y de la Tierra, es su Paz. Nadie, hijitos, les puede dar la paz como Él, que es el Rey de la Paz. Por eso, adórenlo en sus corazones, escójanlo y en Él tendrán la alegría. Él los bendecirá con su bendición de paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de noviembre de 2006

«Queridos hijos, también hoy los invito: oren, oren, oren. Hijitos, cuando oran están cerca de Dios y Él les da el deseo de eternidad. Este es un tiempo en que pueden hablar más de Dios y hacer más por Dios. Por eso no opongan resistan y permitan, hijitos, que Él los guíe, los cambie y entre en su vida. No olviden que son viajeros en camino hacia la eternidad. Por eso, hijitos, permitan que Dios los conduzca como un pastor a su rebaño. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2006

«Queridos hijos, hoy el Señor me ha permitido que les diga nuevamente que viven en un tiempo de gracia. No son conscientes, hijos míos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor. Ustedes están demasiado ciegos y atados a las cosas terrenales, y piensan en la vida terrenal. Dios me ha enviado para que los conduzca hacia la vida eterna. Yo, hijitos, no estoy cansada, aunque veo sus corazones apesadumbrados y cansados para todo lo que es gracia y don. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2006

«Queridos hijos, también hoy estoy con ustedes y los invito a todos a una conversión total. Decídanse por Dios, hijitos, y encontrarán en Dios la paz que busca su corazón. Imiten la vida de los santos, y que ellos sean un ejemplo para ustedes; yo los alentaré todo el tiempo que el Altísimo me permita estar con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2006

«Queridos hijos, también hoy los invito: oren, oren, oren. Solamente en la oración estarán cerca de mí y de mi Hijo, y se darán cuenta de cuán breve es esta vida. En su corazón nacerá el deseo del Cielo; la alegría reinará en su corazón y la oración fluirá como un río. En sus palabras habrá solamente agradecimiento a Dios por haberlos creado, y el deseo de la santidad llegará a ser realidad en ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2006

«Queridos hijos, en este tiempo no piensen solo en el reposo de su cuerpo, sino, hijitos, busquen también tiempo para el alma. Que el Espíritu Santo les hable en el silencio, y permítanles que los convierta y cambie. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de junio de 2006. 25to Aniversario

«Queridos hijos, con inmensa alegría en mi Corazón, les agradezco todas las oraciones que en estos días han ofrecido por mis intenciones. Sepan, hijitos, que no se arrepentirán ni ustedes ni sus hijos. Dios los recompensará con grandes gracias y merecerán la vida eterna. Yo estoy cerca de ustedes y doy las gracias a todos los que, a través de estos años, han aceptado mis mensajes, los han transformado en vida y se han decidido por la santidad y por la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2006

«Queridos hijos, también hoy los invito a poner en práctica y vivir mis mensajes que les doy. Decídanse por la santidad, hijitos, y piensen en el Paraíso. Solo así tendrán paz en su corazón, la cual nadie podrá destruir. La paz es un don que Dios les da en la oración. Hijitos, busquen y trabajen con todas sus fuerzas: para que la paz triunfe en sus corazones y en el mundo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»