Mensaje del 2 de enero de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, con mucho amor y paciencia procuro hacer que sus corazones sean como mi Corazón. Procuro con mi ejemplo enseñarles la humildad, la sabiduría y el amor, porque los necesito; no puedo sin ustedes, hijos míos. Por voluntad de Dios los elijo y por Su fuerza los fortalezco. Por lo tanto, hijos míos: no tengan miedo de abrirme sus corazones, se los daré a mi Hijo y Él, en cambio, les concederá la paz divina que llevarán a todos los que encuentren; darán testimonio del amor de Dios con su vida y darán a mi Hijo por medio de ustedes. Por medio de la reconciliación, del ayuno y de la oración, yo los guiaré. Inmenso es mi amor, ¡no teman! Hijos míos, oren por los pastores. Que su boca permanezca cerrada frente a toda condena, porque no olviden: mi Hijo los ha elegido, y solamente Él tiene el derecho de juzgar. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de febrero de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, el amor me conduce a ustedes -amor que también les deseo enseñar-, el amor verdadero, el amor que mi Hijo les mostró cuando murió en la cruz por amor a ustedes, el amor que siempre está dispuesto a perdonar y pedir perdón. ¿Cuán grande es el amor de ustedes? Mi Corazón materno se entristece cuando busca amor en sus corazones: no están dispuestos a someter por amor su voluntad a la voluntad de Dios. No pueden ayudarme a que, los que no han conocido el amor de Dios, lo conozcan, porque ustedes no tienen el verdadero amor. Conságrenme sus corazones y los guiaré. Les enseñaré a perdonar, a amar al enemigo y a vivir según mi Hijo. No teman por ustedes mismos. Mi Hijo no olvida, en las aflicciones, a aquellos que aman. Yo estaré junto a ustedes. Oraré al Padre Celestial para que los ilumine la luz de la eterna verdad y del amor. Oren por sus pastores, para que, a través de vuestro ayuno y oración, puedan guiarlos en el amor. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de marzo de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, de nuevo los llamo maternalmente: no sean duros de corazón. No cierren los ojos a las advertencias que el Padre Celestial por amor les envía. ¿Lo aman sobre todas las cosas? ¿Se arrepienten de que a menudo olvidan que el Padre Celestial, por su gran amor, envió a su Hijo para redimirnos con la cruz? ¿Se arrepienten de que todavía no aceptan el mensaje? Hijos míos, no opongan resistencia al amor de mi Hijo, no opongan resistencia a la esperanza y a la paz. Con vuestra oración y vuestro ayuno, mi Hijo con su cruz disipará las tinieblas que quieren envolverlos y someterlos. Él les dará fuerza para una vida nueva. Al vivirla según mi Hijo, ustedes serán bendición y esperanza para todos los pecadores que deambulan en las tinieblas del pecado. Hijos míos, ¡velen! Yo, como Madre, velo con ustedes. Especialmente oro y velo por aquellos que mi Hijo ha llamado a ser para ustedes portadores de luz y portadores de esperanza; por sus pastores. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de abril de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, los invito a ser en el Espíritu una sola cosa con mi Hijo. Los invito para que, a través de la oración y de la Santa Misa, -cuando mi Hijo se une de manera especial a ustedes- procuren ser como Él; para que como Él, estén siempre dispuestos a cumplir la voluntad de Dios, y no pedir que se realice la vuestra. Porque, hijos míos, por la voluntad de Dios son y existen, y sin la voluntad de Dios nada son. Yo, como Madre, les pido que con su vida hablen de la gloria de Dios, porque de esa forma se glorificarán ustedes también, según Su voluntad. A todos muestren humildad y amor. Por medio de esa humildad y de ese amor, mi Hijo los ha salvado y les ha abierto el camino hacia el Padre Celestial. Les ruego que abran el camino hacia el Padre Celestial a todos los que no lo han conocido y no han abierto el propio corazón a Su amor. Con su vida abran el camino a todos los que aún deambulan en busca de la verdad. Hijos míos, sean mis apóstoles que no viven en vano. No olviden que vendrán ante el Padre Celestial y le hablarán de ustedes. ¡Estén preparados! Nuevamente les advierto: oren por aquellos que mi Hijo ha llamado, les ha bendecido sus manos y los ha donado a ustedes. Oren, oren, oren por sus pastores. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de mayo de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, nuevamente los invito a amar y a no juzgar. Mi Hijo, por voluntad del Padre Celestial, estuvo entre ustedes para mostrarles el camino de la salvación, para salvarlos y no juzgarlos. Si quieren seguir a mi Hijo, no deben juzgar, sino amar, como el Padre Celestial los ama. Cuando se sientan muy mal, cuando caigan bajo el peso de la cruz, no se desesperen, no juzguen, sino recuerden que son amados y alaben al Padre Celestial por Su amor. Hijos míos, no se desvíen del camino por el que los guío, no corran imprudentemente hacia la perdición. Que la oración y el ayuno los fortalezcan, de manera que puedan vivir como el Padre Celestial desea: para que sean mis apóstoles de la fe y del amor; para que su vida bendiga a quienes encuentran; para que sean uno con mi Hijo y el Padre Celestial. Hijos míos, esta es la única verdad. La verdad que lleva a su conversión, y luego a la conversión de todos los que encuentran, que no han conocido a mi Hijo, de todos los que no saben qué significa amar. Hijos míos, mi Hijo les ha dado pastores, ¡cuídenlos, oren por ellos! ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de junio de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, en este tiempo sin paz, los invito nuevamente a caminar tras de mi Hijo, a seguirlo. Conozco sus dolores, sufrimientos y dificultades, pero en mi Hijo encontrarán descanso. En Él encontrarán la paz y la salvación. Hijos míos, no olviden que mi Hijo los ha redimido con su cruz y les ha dado la posibilidad de ser nuevamente hijos de Dios, de poder llamar nuevamente «Padre» al Padre Celestial. Amen y perdonen para ser dignos del Padre, porque su Padre es amor y perdón. Oren y ayunen, porque ese es el camino hacia su purificación, es el camino para conocer y comprender al Padre Celestial. Cuando conozcan al Padre, comprenderán que solo a Él es a quien necesitan. [Mirjana manifestó que las palabras siguientes la Virgen las pronunció con firmeza y énfasis]. Yo como Madre, quiero a mis hijos en la comunidad de un único pueblo, en el que se escucha y se pone en práctica la Palabra de Dios. Por tanto, hijos míos, comiencen a caminar con mi Hijo, sean uno con Él, sean hijos de Dios. Amen a sus pastores como mi Hijo los ha amado cuando los llamó a servirlos a ustedes. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de julio de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, con amor materno les ruego: entréguenme sus corazones para poder ofrecerlos a mi Hijo y liberarlos; liberarlos de todo el mal que, cada vez más, los aprisiona y los aleja, del único Bien, de mi Hijo; liberarlos de todo lo que los lleva por el camino equivocado y les quita la paz. Yo deseo conducirlos a la libertad prometida por mi Hijo, porque quiero que aquí se cumpla plenamente la voluntad de Dios. Para que, por medio de la reconciliación con el Padre Celestial, a través del ayuno y de la oración, nazcan apóstoles del amor de Dios, apóstoles que, libremente y con amor, difundirán el amor de Dios a mis hijos, apóstoles que difundirán el amor de la confianza en el Padre celestial, y abrirán las puertas del paraíso. Queridos hijos, ofrezcan a sus pastores la alegría del amor y del apoyo, que mi Hijo ha pedido a ellos dárselos a ustedes. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de agosto de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, si tan solo me abrieran sus corazones con plena confianza, comprenderían todo. Comprenderían con cuánto amor los llamo, con cuánto amor deseo cambiarlos, hacerlos felices; con cuánto amor deseo hacerlos seguidores de mi Hijo y darles la paz en la plenitud de mi Hijo. Comprenderían la inmensa grandeza de mi amor materno. Por eso hijos míos: oren, porque a través de la oración su fe crece y nace el amor, amor con en el cual la cruz no será más insoportable, porque no la llevan solos. En comunión con mi Hijo, glorifiquen el Nombre del Padre Celestial. Oren, oren por el don del amor, porque el amor es la única verdad; el amor todo lo perdona, sirve a todos y en cada uno ve a un hermano. Hijos míos, apóstoles míos, grande es la confianza que el Padre Celestial, a través de mí -su servidora-, les ha dado para que ayuden a aquellos que no Lo conocen: para que se reconcilien con Él y para que Lo sigan. Por eso les enseño el amor, porque solo si tienen amor podrán responderle. Nuevamente los invito: ¡amen a sus pastores y oren para que, en este tiempo difícil, el Nombre de mi Hijo sea glorificado bajo la dirección de ellos! ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de septiembre de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, los amo a todos. Todos ustedes, todos mis hijos, todos están en mi Corazón. Todos ustedes tienen mi amor maternal y deseo llevarlos a todos al conocimiento de la alegría de Dios. Por eso los llamo: necesito apóstoles humildes que, con un corazón abierto, acepten la Palabra de Dios y ayuden a los demás para que, con ayuda de la Palabra de Dios, puedan comprender el sentido de sus vidas. Hijos míos, para poder hacerlo, deben aprender, por medio de la oración y del ayuno, a escuchar con el corazón y aprender a someterse. Deben aprender a apartar de ustedes todo lo que los aleja de la Palabra de Dios y anhelar solo lo que los acerca. ¡No teman! ¡Yo estoy aquí, no están solos! Oro al Espíritu Santo que los renueve y fortalezca. Oro al Espíritu Santo para que, mientras ayudan a los demás, también ustedes sean sanados. Pido que, mediante Él, sean hijos de Dios y apóstoles míos. [Luego la Virgen agregó con gran preocupación:] Por Jesús, por mi Hijo, amen a aquellos que Él ha llamado y anhelen la bendición solo de aquellas manos que Él ha consagrado. No permitan que el mal reine. Lo repito nuevamente: ¡solo con sus pastores mi Corazón triunfará! No permitan al mal que los separe de sus pastores. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de octubre de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, los amo con amor materno y con paciencia maternal espero su amor y su unidad. Oro para que sean la comunidad de los hijos de Dios, de mis hijos. Oro para que como comunidad se vivifiquen gozosamente en la fe y en el amor de Mi Hijo. Hijos míos, los reúno como mis apóstoles y les enseño cómo dar a conocer a los demás el amor de mi Hijo, cómo llevar a ellos la Buena Nueva, que es mi Hijo. Entréguenme sus corazones abiertos y purificados, y yo los llenaré de amor hacia mi Hijo.  Su amor dará sentido a su vida y yo caminaré con ustedes. Estaré con ustedes hasta el encuentro con el Padre Celestial. Hijos míos, se salvarán solo aquellos que con amor y fe caminan hacia el Padre Celestial. ¡No teman, estoy con ustedes! Tengan confianza en sus pastores como la tuvo mi Hijo cuando los eligió; y oren para que ellos tengan fuerza y amor para guiarlos. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de noviembre de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, de nuevo los invito maternalmente a amar: a orar sin cesar por el don del amor, a amar al Padre Celestial sobre todas las cosas. Cuando lo amen a Él, se amarán a sí mismos y amarán a su prójimo. Eso no se puede separar. El Padre Celestial está en cada persona, ama a cada uno y llama a cada uno por su propio nombre. Por eso, hijos míos, a través de la oración, escuchen la voluntad del Padre Celestial. Hablen con Él. Tengan una relación personal con el Padre, que hará aún más profunda la relación entre ustedes, comunidad de mis hijos, mis apóstoles. Como Madre deseo que, a través del amor hacia el Padre Celestial, se eleven ustedes por encima de las vanidades terrenales y que ayuden a los demás a conocer y a acercarse gradualmente al Padre Celestial. Hijos míos, oren, oren, oren por el don del amor, porque el amor es Mi Hijo. Oren por sus pastores, para que siempre tengan amor hacia ustedes, como Mi Hijo lo ha tenido y lo ha demostrado dando Su Vida por la salvación de ustedes. ¡Les doy las gracias!» ...
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Mensaje del 2 de diciembre de 2013 por medio de Mirjana Dragicevic

«Queridos hijos, con amor maternal y paciencia maternal veo su continuo deambular y su extravío. Por eso estoy con ustedes. Primero deseo ayudarlos a encontrarse y a conocerse a ustedes mismos: para que entonces puedan reconocer y admitir todo lo que no les permite conocer sinceramente -y con todo el corazón- el amor del Padre Celestial. Hijos míos, al Padre se lo conoce por medio de la cruz. Por eso, no rechacen la cruz y con mi ayuda intenten comprenderla y aceptarla. Cuando sean capaces de aceptar la cruz, comprenderán también el amor del Padre Celestial; caminarán con Mi Hijo y conmigo; se diferenciarán de quienes no han conocido el amor del Padre Celestial, de quienes lo escuchan, pero no lo comprenden, no caminan con Él, ni lo han conocido. Deseo que lleguen a conocer la verdad de Mi Hijo y sean mis apóstoles; que, como hijos de Dios, se eleven por encima del modo de pensar humano y, siempre y en todo, busquen de nuevo el modo de pensar de Dios. Hijos míos, oren y ayunen para que sean capaces de comprender todo lo que pido de ustedes. Oren por sus pastores y anhelen conocer, en comunión con ellos, el amor del Padre Celestial. ¡Les doy las gracias!» ...
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